TRABAJA
MAS EL CEREBRO CON IDIOMA CHINO.
Un reciente estudio científico sobre el idioma chino, tenido
desde siempre como uno de los más difíciles del mundo, confirma
esta "leyenda negra" y muestra que para hablar
el mandarín trabajan más zonas del cerebro humano que en
lenguas como el inglés o el castellano.
El estudio, publicado este año por la organización científica
británica Welcome Trust, mostró que cuando una persona cuya
lengua madre es el inglés escucha unas palabras en su idioma
se activa su lóbulo temporal izquierdo (situado en la sien),
mientras que un chino "trabaja" también con el
lóbulo derecho.
La explicación a esto se encuentra en el hecho de que el
mandarín es un idioma tonal, ya que la diferente tonalidad
que se dé a una misma sílaba determina un distinto significado.
Las personas que hablan idiomas no tonales -todos los que
se hablan en Europa y una gran parte del resto del mundo-
sólo activan el hemisferio izquierdo porque en él se encuentra
el centro de procesamiento del lenguaje.
En el chino y otros idiomas tonales -el tailandés, el vietnamita
y algunas lenguas bantúes del África subsahariana- tiene
que trabajar también la parte derecha del cerebro, porque
en ella se localiza el centro de procesamiento de la música,
que sirve para distinguir unas notas musicales de otras
y apreciar una melodía.
Así, los hablantes del mandarín, la lengua más utilizada
del mundo, usan, además de la parte del cerebro que todos
los seres humanos utilizamos para hablar, otra zona que
en general se activa cuando escuchamos música.
La psicóloga Sophie Scott, principal aresponsable del estudio,
destacó que el descubrimiento ha sorprendido a los científicos,
que esperaban un comportamiento igual del cerebro en cualquier
lenguaje, y señaló que el hecho "ha acabado con algunas
viejas teorías".
El carácter tonal del lenguaje chino hace que este idioma
chino tenga ese sonido tan especial y diferente de los del
resto del mundo, a veces un tanto estridente, pues hay que
marcar bien los tonos en cada sílaba si se quieren evitar
malentendidos.
Con una mala entonación, por ejemplo, en lugar de la palabra
"comprar" ("mai"), el interlocutor puede
entender que lo que queremos es "vender", puesto
que esta segunda palabra es exactamente la misma sílaba
pero con un tono distinto.
Cuando se empieza a estudiar chino mandarín lo primero que
se enseña son los cuatro tonos del idioma y siempre se acude
al mismo ejemplo: "ma" con el primer tono significa
"madre", con el segundo "marihuana",
con el tercero "caballo" y con el cuarto "insultar".
El estudio de Welcome Trust fue destacado en la prensa británica
y diarios como el londinense The Guardian escribieron: "Confirmado,
el mandarín es más difícil que el inglés".
A buen seguro, esto ha aumentado el orgullo patrio de los
chinos por su idioma, pues les encanta alardear de que la
suya no sólo es la lengua más hablada del mundo, sino también
la más complicada de aprender.
Ese orgullo hace que en los libros de texto para extranjeros
una de las primeras frases que se aprende a decir es "Hanyu
hen nan" ("el idioma chino es muy difícil").
La dificultad del mandarín no sólo estriba en su carácter
tonal, sino también en su sistema de escritura, formado
por más de 10 mil caracteres (aunque se dice que aprender
unos 2 mil basta para entender los textos no especializados).
Los mismos profesores de chino procuran convencer a los
alumnos extranjeros de esa dificultad, como comentaba recientemente
una estudiante española de chino en la Universidad de Lengua
y Cultura de Pekín.
La estudiante contaba la anécdota de como un día en clase,
tras preguntar a un profesor cómo se usaba un determinado
carácter chino, el maestro respondía: "pónganlo donde
quieran, porque hagan lo que hagan se equivocarán".
Pese a todo, los expertos reconocen que el interés por aprender
chino es cada vez mayor en el mundo y se calcula que 25
millones de personas estudian en la actualidad este intrincado
idioma, fascinados por su extraña tonalidad y el misterioso
atractivo de los "hanzi" o caracteres.
Fuente:
Tribuna.com.mx