El gigante asiático y los
negocios en China.
Napoleón hizo, siglo atrás
referencia a China, calificándola como a el dragón
durmiente y afirmando que cuando despierte el mundo habrá
que sacudirse. Aquella advertencia empieza ya a ser una realidad
consolidada.
Poco o mucho ha cambiado en este país
según como lo miremos, no faltan detractores que afirman
que el despertar de China todavía es cuestión
de unas décadas más. Lo cierto, es que en los
últimos años ha habido un substancial cambio
en la apertura hacia el exterior de China. Este país
había crecido de espaldas a occidente y ahora sufre
en sus carnes un crecimiento espectacular con cuotas de crecimiento
que nunca hubiéramos imaginado. Esta rapidez esta atrayendo
la atención de los empresarios europeos y occidentales
que viajan desde hace un tiempo a China para establecer relaciones
empresariales. Este furor, se esta materializando ya en empresas
importantes que empiezan a obtener importantes beneficios
en China.
A modo de resumen, diremos que el 75% de
la actividad y producción industrial se encontraba
bajo el control del estado y de que eran centenares de miles
las empresas estatales que luchaban por sobrevivir en un contexto
en el que el sector público tenia la última
palabra. La reforma ha hecho que la economía centralizada
desaparezca y se vaya diluyendo. El control pasa a estar en
manos de los directores y los gerentes que pueden asumir un
mayor control creativo sobre las situaciones. Las empresas
tienen mayor libertad para actuar e interactuar con occidente
y el gobierno abandona paulatinamente la fijación de
precios algo que no daba flexibilidad a las estructuras comerciales
chinas.
Actualmente existe una gran libertad para
contratar y despedir a gente, algo que no había ocurrido
durante decenios de años. Así, una empresa ineficaz
o deficitaria puede ser cerrada algo que antes era curiosamente
difícil.
No obstante, hacer negocios en China todavía
no es tarea fácil, existen diferencias culturales bastante
importantes que sin duda deberá tener en cuenta.
Algunos consejos para tener una buena relación
con negocios chinos son:
- Sea humano y no un vendedor corporativo.
Para un chino una relación empresarial es una relación
personal, evite el trato frío en una cultura donde
el mercantilismo y cultura de producto todavía no es
fuerte. Trate a su interlocutor con suma amabilidad como si
de un familiar se tratara. Si sabe construir una relación
personal tiene muchas probabilidades de cerrar un buen trato.
Recuerde siempre que a un Chino no suelen gustarle las relaciones
comerciales esporádicas.
- Valores como la familia y la confianza
son muy importantes para un Chino, la franqueza, la sinceridad
serán elementos decisivos.
- Hay que estar preparado para negociar,
para un Chino no hay un precio fijo para las cosas, todo se
negocia, se habla, la cultura del regateo, el té y
la tertulia es importante.
- También hay que estar preparado
para negociar y hablar ante grupos numerosos de más
de 20 personas, es raro que un chino haga las cosas individualmente,
ellos piensan globalmente y su percepción no es tanto
de futuro como en occidente sino de aspecto global. Los Chinos
están acostumbrados a moverse en cadena, a pedir opinión,
a actuar en estructuras que exigen una opinión colectiva.
- Por supuesto hay que tener mucha paciencia,
los chinos no se precipitan, se toman su tiempo y no es bueno
utilizar deadline con ellos. La impaciencia puede ser el mayor
desastre.
- La puntualidad es muy importante para un
Chino.