PAPIROFLEXIA
CHINA.
Pasatiempo, arte, recurso educativo, técnica matemática
y científica, instrumento de rehabilitación médica y psicológica...
Son muchas las cualidades que acompañan a la práctica del
origami o papiroflexia. A simple vista la actividad se reduce
a doblar un papel para darle formas diferentes prescindiendo
de cualquier otro material que no sea el propio pergamino.
Sin embargo, detrás de esta habilidad se esconden infinitas
posibilidades.
En
Europa, el arte milenario japonés de doblar un papel para
que adquiera un significado se llamó papiroflexia. Aunque
con caracteres comunes, se trata de dos disciplinas con
usos y aplicaciones independientes. En Japón va más allá
de ser una afición, en ocasiones exquisita. De hecho, en
sus inicios, los plegados se relacionaban con actos religiosos
y ceremoniosos. Se utilizaban para realizar ofrendas o representar
acciones heroicas, pero a medida que el papel se hizo popular
y se abarató su precio, el campo en que se aplicaban los
conocimientos de las estructuras de papel se amplió, y de
simples pajaritas se llegaron a hacer figuras muy complejas.
Su
visión artística. Seguir las pautas para realizar un
plegado y conseguir la representación visual de aquello
que se persigue crear es el resultado de una elaboración
artesana. Muchos aficionados a esta disciplina afirman que
cumple algunas de las características que definen la consecución
de la belleza y la consideran un arte. De hecho, el carácter
simbólico de las figuras les confiere un valor de comprensión
y reconocimiento en todo el mundo.
Su
carácter como pasatiempo. Sumergirse en las técnicas
de la papiroflexia y conseguir figuras cada vez más difíciles
es una afición que ofrecerá buenos momentos de ocio. Son
precisas dosis de imaginación, intuición, orden e interés
de superación personal. Además, es un ocio barato y flexible
para el que es fácil encontrar tratados, cursos especializados
o clubes que reúnan aficionados.
Como
recurso educativo. Aunque hacer recortables es una actividad
limitada a los primeros años de educación, en Japón, China
y en los países nórdicos se concibe a la papiroflexia como
una asignatura interdisciplinar con otras materias en cursos
más avanzados. Está demostrado su valor pedagógico para
el sentido creativo y artístico, pero también ayuda a la
capacidad de concentración y es un buen modo de ejercer
la motricidad fina de las manos porque desarrolla, entre
otros aspectos, la percepción espacial.
Fuente:
Consumer.es